La Magia de las Paredes de El Cubillo de Uceda

A finales de los años 80 el artista español Miquel Barceló hizo su primer viaje a Mali en busca de inspiración.

Dos décadas antes, en los años 60 el artista austriaco Adolfo Schlosser se ha asentado en el pueblo madrileño Bustarviejo, tras pulular varios años por los mares de Islandia. De aquí ya no se movió; se quedo y trabajo en la sierra de Madrid hasta su muerte en 2004.

Creo que Schlosser buscaba y encontraba lo mismo en Bustarviejo que Barceló an Mali: inspiración para sus investigaciones artísticas en su campo específico (y algo emparentado entre los dos). Haciendo un intento de describirlo me vienen frases como “la naturaleza de la materia prima” con toques de “interfaz entre lo vivo y lo inerte” con interés en “¿como la civilización humana brota de los elementos?” – pero bueno, estos son solo intentos débiles, no soy yo quien para comprimir en unas palabras todos los años de trabajo visionario de estos dos grandes personajes.

De lo que si que estoy convencido es que este “algo” que no puedo definir satisfactoriamente pero que alimento a Schlosser en su trabajo, todavía esta intacto y accesible en varios pueblos de España (y por cierto se que esta prácticamente extinguido en países ultra-industrializados como Dinamarca y Holanda). Uno de los propósitos de mi blog es perseguir ese “algo”; hoy intento capturarlo en El Cubillo de Uceda en Guadalajara.


Sobre el Autor:

Diseño Web, aplicaciones de internet. El Casar, Guadalajara. MUÑECA RUSA

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